La comunicación asertiva es uno de los conceptos más usados en formación de equipos y uno de los menos comprendidos. Mucha gente la confunde con ser más directo o más firme. Otros la confunden con ser más amable. No es ninguna de las dos cosas. Es la capacidad de expresar lo que piensas y necesitas de una forma que no atropella a la otra persona ni te atropella a ti.

La diferencia entre asertividad, pasividad y agresividad

La comunicación pasiva evita el conflicto a corto plazo pero acumula tensión. La comunicación agresiva resuelve la tensión inmediata pero daña la relación. La comunicación asertiva busca expresar la posición propia con claridad y respeto, sin ceder lo que es importante ni imponer lo que no lo es. En la práctica, la mayoría de las personas oscilan entre la pasividad y la agresividad según el contexto y el nivel de estrés.

Por qué cuesta ser asertivo en el trabajo

En entornos laborales hay factores que dificultan la asertividad: la jerarquía, el miedo a las consecuencias, la cultura del equipo, y la propia historia de cada persona con el conflicto. Alguien que creció en un entorno donde el conflicto era peligroso va a tender a la pasividad en situaciones de tensión, aunque intelectualmente sepa que debería ser más directo. Cambiar eso requiere práctica en condiciones seguras, no solo información.

Tres situaciones donde la asertividad marca la diferencia

La primera es decir que no a una petición sin justificarse en exceso. La segunda es pedir algo que necesitas sin disculparte por pedirlo. La tercera es expresar desacuerdo con una decisión sin convertirlo en un ataque personal. Estas tres situaciones aparecen en todos los entornos laborales varias veces a la semana. Practicarlas de forma consciente, aunque sea en situaciones de bajo riesgo, es la forma más efectiva de desarrollar la asertividad.

Cómo trabajamos esto en nuestros talleres

En el taller de Conversaciones Difíciles dedicamos una parte significativa a la asertividad, con ejercicios de role-play basados en situaciones reales que los participantes traen al taller. No usamos situaciones inventadas porque las situaciones reales tienen una complejidad que los ejemplos de manual no capturan. Los participantes practican en parejas y en grupos pequeños, con feedback del facilitador y del resto del grupo.

Si quieres trabajar la comunicación asertiva con tu equipo, el taller de Conversaciones Difíciles es el punto de partida más directo. Puedes ver los detalles en los programas disponibles o escribirnos a hola@sunfieldhall.info.